domingo, 7 de abril de 2013

TOUR CYCLING: SIERRA Y SELVA PERÚ, MARZO 2013, 375K.

Cycling For Life

Ruta: Cerro de Pasco-Yanahuanca-Ambo-Huánuco-Túnel Carpish-Tingo María-Aucayacu.
Recorrido en bicicleta: 375Km.

Entre cletas y hortalizas nos fuimos a Cerro de Pasco.
(Terminal terrestre de Yerbateros, Lima-Perú)

Terminal terrestre de Cerro de Pasco.
Listos para iniciar la ruta de 375Km a puro pedal.
Foto: Stalin Mendoza.






La ruta.


CAPÍTULO I: POR LA RUTA DE YANAHUANCA, PASCO-PERÚ. 
Rodar en bicicleta a 4400msnm no es tarea fácil pero tampoco es imposible, así lo hicimos catorce ciclo-viajeros luego de confirmar personalmente que las condiciones atmosféricas de Cerro de Pasco eran amigables para poder ciclar por la puna silvestre en dirección a Yanahuanca por una ruta que ninguno conocía. Una vez más un mapa, una brújula,  un poco de instinto viajero y una correcta lectura de las señales del camino nos permitieron llegar con éxito a nuestro destino.

Partiendo de Cerro de Pasco, en dirección Oeste, ya casi en las afueras de la ciudad, hay un lugar llamado Paragsha, por allí se encuentra un acceso que lleva a Yanahuanca. La última casa de Paragsha es una bodega, de cuyo frontis se observa el ingreso a una carretera afirmada que se adentra en el altiplano, comunicando una serie de pueblos enclavados en el seno de la cordillera peruana. Eran la 11 de la mañana cuando ingresamos a dicha carretera. Bastaron unos pocos minutos para que el espectáculo de la naturaleza nos saliera al encuentro. Todo era bello en aquel lugar y si le sumamos a esto la presencia de buenos amigos la diversión estaba asegurada.

Camino a Paragsha, buscando el acceso a Yanahuanca.
Foto: Juan León.

Bodega en Paragsha, minutos antes de entrar en la puna silvestre.

Rodando por la sierra altiplánica (Pasco-Perú).
Como no conocíamos la ruta, pensamos que se trataría de una bajada prolongada hasta Yanahuanca (3000msnm), pero no fue así. El altiplano se extiende en una suerte de lienzo interminable y ondulante, casi 40Km tuvimos que lidiar con el frío y el mal de altura, algunos se vieron afectados más que otros pero a pesar de todo nadie sucumbió pues habíamos ido  preparados para cualquier contingencia; incluso por unos momentos llovía y granizaba, pero todo esto se vino a sumar a la algarabía de rodar en bicicleta por la vertiente oriental de los Andes. Sólo Lucho y Jhonatan fueron los más golpeados por el soroche, al primero incluso hubo que remolcarlo algunos kilómetros con una soga y el segundo se vio obligado a dormir por un buen rato mientras esperaba a los demás.
Cerca de las 6pm encontramos el descenso a Yanahuanca, la mitad del grupo a esa hora ya había llegado a dicho pueblo. La última parte del camino es por carretera asfaltada. La pendiente es espectacular. El clima se pone más amigable, pero aún se siente un poco de frío. En lontananza, la selva alta aún se observa muy distante.

Rodando por lo mejor del Perú.
Foto: Juan León.

Por la ruta de Yanahuanca, Pasco-Perú.
Rodando por lo mejor del Perú.

Por la ruta de Yanahuanca, Pasco-Perú.
Rodando por lo mejor del Perú.

Por la ruta de Yanahuanca, Pasco-Perú.
Rodando por lo mejor del Perú.

Casi 10 horas nos tomó rodar los 65Km que hay entre Cerro de Pasco y Yanahuanca, la ruta es medianamente exigente. Los últimos 10Km lo hicimos de noche, la carretera se interrumpe repentinamente y da paso a una trocha en mal estado, mientras tanto las linternas van haciendo su mejor trabajo por sacarnos de las tinieblas. A pocos kilómetros de Yanahuanca las escorrentías nos salen al paso y amenazan con tirarnos al suelo, a lo que cada quien hace su mejor esfuerzo para no resbalar en el lodo que se ha formado en la carretera.
A las 8pm ya todos estábamos reunidos en Yanahuanca, apenas hubo tiempo para tomar decisiones sobre cómo llegaríamos a Huánuco. La distancia entre Yanahuanca y Huánuco era casi 120Km, pero primero había que descender por una trocha afirmada hasta Ambo y de allí tomar la Carretera Central, esta ruta tampoco la conocíamos. Después de evaluar la geografía, el clima, la hora y la distancia que teníamos que sortear la decisión fue la siguiente: 3 ciclistas se quedarían a pernoctar en Yanahuanca, 6 ciclistas abordarían un bus a Huánuco y los otros 5 nos lanzaríamos a rodar por aquella ruta desconocida. Grande fue nuestra sorpresa cuando confirmamos que la ruta a Huánuco era más larga de lo que habíamos imaginado.

En Plaza Mayor de Yanahuanca, Pasco-Perú.

Yanahuanca, Pasco-Perú.
Los cinco ciclistas que bajaron en bicicleta a Huánuco.

CAPÍTULO II: POR LA RUTA DE AMBO, HUÁNUCO-PERÚ.
Cerca de las 9pm cinco ciclistas partimos de Yanahuanca en dirección a Huánuco. Las linternas jugaron su mejor papel, pero la pericia de los cicloviajeros también. Fue una ruta extenuante y tensa, a gran velocidad, por carretera afirmada, bajo el rutilante atisbo de la luna. No todo fue  descenso, el camino es ondulante, por una pista de tierra que va bordeando los cerros y que a veces se aproxima a un río cuyo nombre desconozco. El brillo de la luna casi siempre es doblegado por el pico de una montaña, lo cual entorpece la vista del paisaje. La luz artificial, proyectada de nuestras bicicletas, generan un entorno más amigable para poder hacer frente a la penumbra. La sensación de frío se aleja a medida que vamos ingresando a la selva alta. Esta vez nos perdimos el paisaje, sólo algunas fotografías tomadas en medio de la noche por Jhonatan dejarán constancia de que alguna vez pasamos por allí. 

Descenso a Ambo y Huánuco.
Foto: JE PA Ve

Unos letreros que anunciaban la distancia a Ambo no hacían más que recordarnos lo mucho que faltaba, pues nosotros creíamos estar yendo rápido pero al parecer eso no ocurría, pues el kilometraje no era compatible con el esfuerzo que hacíamos por salir de aquella noche inacabable. Marco se disparaba cada vez que podía hasta que pareció agotarse y terminó en la cola, no sin antes comentar que había visto cosas raras en la ruta. Más tarde tuvo la mala suerte de que un perro lo atacara y le mordiera la pantorrilla, pese a eso logró vencer la negra noche. Álvaro empezó a sentir dolor en la rodilla y cuando parecía ya no poder con los pedales sacó fuerzas de donde pudo y logró culminar la ruta. Los cinco ciclistas hemos rodado duro y parejo y a penas nos hemos detenido dos o tres veces para miccionar y beber agua. Hasta un huayco tuvimos que sortear, donde más de uno tuvo que pisar el lodo y embarrase las zapatillas.
Tratando de pasar un pequeño huayco en la carretera.
Foto: JE PA Ve.

El Huayco pudo más, jaja.
Foto: JE PA Ve. 
 
A 10Km de Ambo.
Foto: JE PA Ve.

Cerca de la una y treinta de la madrugada llegamos a Ambo, hambrientos, sedientos, jadeantes y sumamente asquerosos. La única bodega que encontramos abierta fue la Bendición de la noche, aunque luego tendríamos que afrontar un pequeño problema.
De Ambo a Huánuco hay unos 25Km aproximadamente, nadie quería seguir pedaleando, pero al no encontrar ningún carro que nos transportara no nos quedó más remedio que hacerlo. La pista ahuecada hacia Huánuco fue otro martirio. A las tres de la mañana del viernes santo recién pudimos ver el letrero que anunciaba nuestra llegada a Huánuco (1900msnm). A las cuatro y treinta de la mañana recién pudimos encontrar un hotel con cuartos disponibles. A las cinco de la mañana recién pudimos irnos a dormir y a las nueve de la mañana la mayoría ya estaba en la plaza de Huánuco para iniciar la rodada a Tingo María. Todo sucedía demasiado rápido.

Llegada a Huánuco, después de una larga jornada.
Foto: JE PA Ve.

CAPÍTULO III: POR LA RUTA DEL TÚNEL CARPISH, TINGO MARÍA, HUÁNUCO-PERÚ.
Al Noreste de Huánuco está Tingo María, con su variopinta comida y sus exóticos paisajes que deslumbran a más no poder a cualquier viajero.
A las 9 de la mañana del viernes santo los pedales volvieron a rodar, casi todos se habían apostado en la plaza mayor de Huánuco, el menú del día era una trepada exigente hacia un túnel llamado Carpish (2750msnm) y un descenso vertiginoso hacia la selva baja (650msnm) donde un parque nacional llamado Tingo María nos aguardaba con una de las muestras más grandes de biodiversidad peruana.
El primer grupo partió a la hora indicada, mientras que algunos lo hicimos dos horas más tarde. Marco y Álvaro decidieron quedarse por las lesiones sufridas la noche anterior. Jorge decidió ir en bus ya que venía sintiendo un dolor en el tórax producto de una caída que tuvo en la ruta de Yanahuanca cuando un perro se le atravesó

La gente en la plaza mayor de Huánuco, antes de partir a Tingo María.
Foto: Stalin Mendoza.  


A las 10.30am, mientras todos estaban en ruta, me encontré con Jhonatan en un restaurante donde por fin pude comer algo digno después de la gesta de la noche anterior. Me sentía muy cansado y mal dormido. Si no hubiera sido por Jhonatan tal vez no hubiera hecho la trepada al túnel Carpish porque yo ya había recorrido esos caminos en el 2010 junto con Álvaro. Casi estaba convencido de tomar un bus hasta dicho túnel y encontrarme con todos allá arriba. Sin embargo, al ver a Jhonatan con todos los ánimos renovados, a pesar de que él también había rodado conmigo la noche anterior, fue suficiente para reincorporarme; yo sabía que al subirme a mi bicicleta en unos segundos la adrenalina y la endorfina harían su trabajo  y así ocurrió.

Plaza mayor de Huánuco (partida a Tingo María).

Al cabo de unos minutos ya estábamos en el letrero que anuncia la distancia que hay entre Huánuco y Tingo María, 120Km no iban a ser más que yo, además estaba preparado para esto. Más adelante paramos en un grifo, luego de eso Jhonatan fue historia para mí, a penas alcancé a ver la estela que dejaron sus neumáticos. Como yo ya estaba en ruta y con las endorfinas a mi favor seguí para adelante. Luego de 20Km llegué al puente Rancho, realmente no sabía en qué kilómetro se hallaba el túnel Carpish, pero yo seguí bregando con la pendiente en contra hasta que en el kilómetro 32 Filomón me dijo por teléfono que el túnel se encontraba en el kilómetro 45, aquello fue una grata noticia, pues ya me faltaba poco.

La gente en su trepada al Túnel Carpish.
Foto: Stalin Mendoza. 

Cerca de Acomayo.
Rodando por lo mejor del Perú.

Amigos de la ruta, cerca a Mayobamba.

La dueña de una bodega me ilustró sobre la secuencia de los pueblos en la ruta al túnel Carpish, yo recordaba uno muy especial llamado Cancejos donde producen unas flores llamadas Hortencias, me dijo que dicho pueblo era el último antes de llegar a Carpish y que me faltaban otros cuatro antes de él. Con esa información me sentí reconfortado, sabía que Cancejos estaba a 10km aproximadamente, pero no sabía si mis compañeros me esperarían. Mientras tanto el cielo se fue poniendo gris y una lluvia se anunciaba como algo inminente.
Al llegar a Cancejos me sentí aliviado, su paisaje es encantador, aderezado con hortensias a raudales. Pasando este pueblo un letrero color verde me hizo enormemente feliz, luego de 5 horas de viaje había llegado a la cumbre, sabía que después de pasar el túnel Carpish el clima mejoraría radicalmente y la carretera se inclinaría a mi favor.

Mi paso por Cancejos, el paraíso de las Hortensias.
 Cancejos, el paraíso de las Hortensias.

En el restaurante del túnel Carpish mis amigos me estaban esperando, fue bueno verlos, a decir verdad no quería pasar ese túnel solo. Sólo Filomón, Jhonatan y Annguie ya se habían marchado. 
En el túnel Carpish, minutos antes del descenso a Tingo María.

A las 4.30pm Carlos, Stalin, Lucho, Juan, Gabriel, Kenny, Pittman y yo cruzamos el túnel Carpish en dirección a Tingo María. Dentro del túnel todo discurría con total normalidad hasta que Stalin sufre un calambre en ambas piernas; la luz del túnel estaba distante, la oscuridad era total, los que iban adelante no se percataron. Lucho y yo ayudamos a Stalin, tuvimos que permanecer parados en medio del túnel algunos minutos hasta que él recobrara el movimiento, el momento fue muy tenso, por un momento pensé que Stalin se desplomaría, pero él supo afrontar la situación, permaneció encima de su bicicleta el tiempo que pudo, luego logró bajarse de ella y pudo caminar a tientas hasta salir del túnel; más tarde Carlos lo ayudó a recuperar el movimiento, el calambre había sido serio.
Luego el descenso continuó sin contingencias, la ruta se fue abriendo paso entre montañas imponentes llenas de un verdor absoluto. La gente estaba eufórica, pero siempre precavida, las fotos no se hicieron esperar. El espectáculo de la selva había comenzado.

Rumbo a Tingo María. Rodando por los caminos del Perú.

Faltando 20km para llegar a Tingo María, ya de noche, Stalin vuelve a sufrir otro calambre, lo cual lo obligó a tomar un transporte motorizado. Los demás seguimos rodando de noche hasta llegar al objetivo. Cerca de las 10pm llegamos a Tingo María.

Llegada a Tingo María.

CAPÍTULO IV: SÁBADO DE GLORIA, PARQUE NACIONAL DE TINGO MARÍA.
El parque nacional de Tingo María tiene mucho que ofrecer al visitante, pero como nuestra estadía fue muy corta sólo pudimos ir a la catarata Santa Carmen y a la Cueva de las Lechuzas (Guácharos). Fue una experiencia singular recorrer aquellos parajes indescriptibles que te dejan maravillado a más no poder. El Perú lo tiene todo.

Trekking a la catarata Santa Carmen.
 Cueva de las lechuzas.
Plaza mayor de Tingo María.

CAPÍTULO V:. POR LA RUTA DEL ALTO HUALLAGA, AUCAYACU-PERÚ.
Mi viaje estuvo a punto de culminar el sábado por la noche, sin embargo el bus que llegó a Tingo María procedente de Pucallpa vino con la bodega atestada de equipajes, lo cual imposibilitó que las bicicletas de Gabriel, Juan y la mía ingresaran en tan pequeño espacio, no obstante las bicicletas de Stalin, Carlos y Lucho si pudieron entrar en la bodega así que sólo ellos pudieron marcharse. Cuando supe que aquel bus tardaría más de 12 horas en llegar a Lima se me quitaron las ganas de viajar, razón por la cual me cayó como anillo al dedo el hecho de no poder embarcarme en aquella unidad. El sábado por la noche sólo seis ciclistas nos quedamos en Tingo María, listos para enrumbarnos a Aucayacu al día siguiente.
El domingo nos sorprendió con un aguacero incontenible, pero la lluvia no sería un óbice para cumplir nuestro objetivo. A las 8am la lluvia cesó intempestivamente y las bicicletas se fueron abriendo paso sobre el húmedo asfalto.

Rumbo a Aucayacu. Rodando por los caminos del Perú.


15Km de carretera impecable nos ponen en el desvío que lleva a Aucayacu y tras cruzar un puente en dirección Noroeste tomamos la ruta que penetra en el corazón del alto Huallaga. La vista desde nuestro asiento de primera clase era fascinante, a nuestro lado izquierdo la selva se mostraba oronda y salvaje, con un verde impenetrable y hartamente ubérrimo, capaz de dejar perplejo hasta al más distraído viandante. ¡Qué vista caray!, ¡Qué hermoso era todo esto! Sin lugar a dudas la ruta a Aucayacu ha sido una de las rutas más bonitas que he pedaleado en mi alocada vida de ciclista. Y pensar que algunos amigos nos dijeron que no fuésemos por allá porque era demasiado peligroso, sin embargo jamás vimos un ápice de peligro y por el contrario la ruta nos pareció bastante segura y atractiva, la carretera se encuentra en perfecto estado y en el camino te topas con algunos pueblos donde siempre puedes encontrar una bodega donde abastecerte e incluso restaurantes donde poder comer. La ruta de Tingo María a Aucayacu es de nivel fácil, 60Km de puro asfalto, con ligeras ondulaciones, apta para cualquier tipo de bicicleta y para cualquier tipo de ciclista. Viajar por esta carretera es como viajar en medio de la selva.

Rumbo a Aucayacu. Rodando por los caminos del Perú.
 Rumbo a Aucayacu. Rodando por lo mejor del Perú.
Rumbo a Aucayacu. Rodando por lo mejor del Perú.
Foto: Juan León.

En la ruta a Aucayacu hay un lugar llamado Pacae donde hallamos una bodega cuya dueña nos permitió ingresar a sus dominios, nosotros estuvimos encantados de penetrar en ese pedazo de jungla que era su patio posterior, donde además podían verse plantas de gran valor económico como cacao, sapote, coco, limón, mandarina, noni, entre otros, era formidable estar allí y hasta nos permitieron comer los frutos propios de la región. Sheyla, la hija de la dueña nos guió por su chacra y nos habló sobre su vida en la selva, nos dijo que detrás de su casa se extendía el monte, infinito como lo habíamos visto desde el sillín de nuestras bicicletas. Sheyla estudiaba enfermería en un instituto de Aucayacu y apenas conocía las herramientas de internet, pero nos dijo que en su escuela buscaría nuestra página para ver la foto que nos tomamos con ella y su hermanita en el huerto de su casa.

El Huerto de Sheyla. Rumbo a Aucayacu.

A las doce del medio día llegamos al corazón del alto Huallaga, el letrero de bienvenida a Aucayacu anunciaba nuestro éxito de 365Km a puro pedal, partiendo de la puna altiplánica, descendiendo por la selva alta y llegando hasta el corazón de la selva baja. De esta manera nuestro viaje había llegado a su fin.

Nuestra llegada a Aucayacu, corazón del alto Huallaga.

Sin más tiempo que perder nos tomamos algunas fotos en la plaza mayor de Aucayacu y en el malecón del río Huallaga y en el acto abordamos el carro de regreso a Tingo María, donde un bus con destino a Lima partiría a las 3pm llevándose a Juan, Gabriel y Pittman, mientras que Filomón y yo tomaríamos un transporte local en dirección a Huánuco y Anngie se quedaría algunos días más en Tingo María.

Plaza mayor de Aucayacu.
 Malecón del río Huallaga, Aucayacu-Perú.

Todos los tiempos habían cuadrado perfectamente, ahora sólo esperaba llegar a Huánuco para comprar un pasaje de regreso a Lima para esa misma noche y poder estar en mi casa antes de las 6am del día lunes, sin embargo las cosas no ocurrieron así, pues a las 6 de la tarde un problema en la carretera propició una atascada interminable y un desorden vehicular que no tenía cuando acabar.

Un problema en la carretera nos obligó a seguir rodando.

Esto ocurrió a 15Km del túnel Carpish. Allí nos volvimos a encontrar con nuestros amigos, cuyo bus también se encontraba varado. Al no haber atisbos de solución, Filomón y yo no tuvimos otra opción que bajar nuestras bicicletas del bus y comenzar a pedalear en dirección al túnel Carpish, teníamos que llegar a Huánuco antes de las 9 de la noche porque sino nuestra suerte estaría echada. A penas pudimos trepar 10km en dirección al túnel y el cansancio empezó a pasarnos la factura, a esa hora lo que menos quería era seguir pedaleando, pero no tenía otra opción, sin embargo grande fue nuestra suerte cuando una camioneta se detiene para ayudarnos. El conductor nos llevó hasta Huánuco y no nos cobró ni un sol. Llegamos a la agencia a las 9 de la noche y logramos encontrar pasajes para las 9.15pm, sin lugar a dudas la suerte estaba de nuestro lado. Casi 9 horas tardó ese bus en llegar a Lima, pero de cualquier forma pudimos llegar antes que nuestros compañeros, quienes recién lo hicieron cerca de las 10 de la mañana, siete horas más de lo habitual por el atasco que hubo en la ruta hacia el túnel Carpish.

A las 7 de la mañana del día lunes mi bicicleta dejó de rodar cuando su odómetro marcaba 396Km de recorrido total, ¡Qué estupenda ruta! Rodar en bicicleta de Pasco a Aucayacu fue un placer

AGRADECIMIENTOS:

1. SPECIALIZED PERÚ: Tienda Concepto, Av. Reducto 1017, Miraflores, teléfono: 2415892. Specialized Perú facilita al líder de RodandoPerú una bicicleta StumpJumper S-Works HT M5 para rodar por los caminos del Perú. Web: http://www.specialized.com/pe/ea/home/

Ver álbum de fotos aquí: ...

 Atte.

Dúbert Díaz Ramírez.
RodandoPerú  

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