jueves, 10 de diciembre de 2009

CASAPALCA-TICLIO-LIMA

CASAPALCA-TICLIO-LIMA
Rodando por los caminos del Perú

Aún recuerdo los días en que no tenía una bicicleta para ser completamente feliz, es increíble como este inocuo vehículo aún puede pervivir entre los innumerables juguetes posmodernos que seducen y amenazan con volver violentos a los jóvenes de hoy. No sé si el ciclismo será bueno para todos, pero lo es para mí. En el mundo en que vivimos hay cosas que debemos hacer “sí o sí” para ser considerados como “personas normales”, por ejemplo: ir al colegio, estudiar una carrera, trabajar, usar internet, vestirte adecuadamente, viajar en bus, jugar al futbol, comprarte un carro, casarte y tener hijos. Si te sales de este esquema probablemente la sociedad te condene y te tache de anormal, no obstante hay muchas personas que han transgredido dichos paradigmas y al igual que las demás han hallado la felicidad en sus peculiares modos de vida. Yo creo encontrarme del otro lado de la línea de lo “normal”, el ciclismo para mí es el método que uso para hallar las fórmulas que me permitan vivir en paz con mi entorno, la bicicleta para mí es el instrumento que me permite plantearme retos, para luego sacar provecho de mis éxitos y mis fracasos.

Un paseo en bicicleta, por más simple que sea, deja enormes satisfacciones siempre y cuando ames lo que haces. Si la ruta es compleja deja mayores satisfacciones aún porque te demuestras a ti mismo hasta dónde eres capaz de llegar, claro está que si te propones ir más lejos con tu bicicleta deberás prepararte con tiempo para minimizar los riesgos y asumir contratiempos con responsabilidad.

Después de la cicloaventura de Antioquía, Armando (Perú Riders) me propuso hacer la ruta La Oroya-Ticlio-Lima, cosa que me pareció genial, pues nunca antes había pedaleado de La Oroya a Ticlio, sin embargo, por asuntos que tienen que ver con la climatología del lugar, la ruta cambió a Casapalca-Ticlio-Lima, lo cual no estaba nada mal, toda vez que para mí significaba una gran oportunidad de trepar Ticlio en bicicleta.
Fue así como decidimos prepararnos para esta nueva aventura. Se tomaron todas las precauciones del caso, principalmente orientadas al mal de altura, a la lluvia y a la nevada que posiblemente cayera sobre el lugar.
A las 10.30am del 29 de noviembre de 2009, un bus proveniente de Lima se detiene en el desvío de Chinchan (km 118 de la carretera central, a 4300msnm), cerca del campamento minero Casapalca, a 14 km del Abra de Anticona, más conocido como Ticlio. De él se ve descender seis hombres que rápidamente se aprestan a extraer sus velocípedos de la bodega del bus y luego de revisarlos minuciosamente se disponen a proteger sus cuerpos del imperante frío. Treinta minutos más tarde Armando, Arturo, Julio, Omar, Edwar y Dúbert empiezan a rodar por las empinadas curvas de asfalto que atraviesan las colosales montañas de la cordillera central de los Andes.
A las 11.15am apenas los podía ver a la distancia, sin embargo aquello no era obstáculo para detenerme a observar el paisaje, filmar y tomar fotografías, por nada del mundo me perdería de ver el espectáculo natural que tenía frente a mis ojos, sabía que si no lograba coronar la cima del Anticona, ellos bajarían y regresaríamos todos juntos. Finalmente me quedé solo en la carretera, no sé cómo se fueron tan rápido, será que ¿acaso no les gustaba el paisaje? o será tal vez que mis llantas montañeras eran incompatibles con la ruta propuesta. Yo por mi parte rodé lentamente cuesta arriba y fui observando metro a metro las características de la ruta. A mí particularmente no me pareció tan complicado ascender los 14km de Casapalca a Ticlio, por un momento pensé que el soroche me afectaría, tal cual como me ocurrió cuando hice la ruta al nevado Rajuntay, pero esta vez mi cuerpo se adaptó muy bien a la altura y hasta mi frecuencia cardiorespiratoria se mantuvo dentro de límites compatibles con la vida. El ascenso se fue dando paulatinamente bordeando cerros color ocre y sorteando cascadas caprichosas de origen celestial. Sobre las cimas montañosas se podía apreciar un espectáculo de nubes como copos de algodón y en lo más alto del cenit un lienzo cóncavo, eternamente azul, mientras que en el nadir los pastizales de Ichu, como primer eslabón de la cadena alimenticia, nos recuerdan que en esta tierra de extremos la vida también es posible. Hacer un viaje en bicicleta por la puna significa todo un desafío, los principales factores limitantes son: el frío y la baja concentración de oxígeno en el ambiente, lo cual ha generado singulares adaptaciones en los organismos que allí viven, por ejemplo las vicuñas desarrollan una pelambre termoaislante y poseen 14 millones de glóbulos rojos por cada mililitro de sangre, asimismo los humanos que allí viven poseen la piel más gruesa y en su sangre tienen 11 millones de glóbulos rojos por cada mililitro, mientras sus congéneres de la costa llegan sólo a 5 millones de glóbulos rojos por cada mililitro de sangre. Considerando que los glóbulos rojos son pieza clave en la captación de oxígeno del ambiente, las personas de la costa estamos en desventaja, de allí que nuestro cuerpo experimenta una sensación de malestar conocida como soroche, debido a la baja oxigenación de nuestro cerebro, sin embargo millones de receptores sensoriales se activan simultáneamente y envían mensajes a nuestro sistema nervioso para que éste recobre la homeostasis, no obstante este proceso a veces no es tan rápido, razón por la cual algunas personas tardan más tiempo en reincorporarse.

Esta vez el soroche le afectó a Arturo, a quién encontré bastante desmejorado en el km 126 de la trepada a Ticlio. En el acto le di una pastilla y descansamos un momento para que el fármaco hiciera su trabajo, sin embargo no hubo mejora, Arturo seguía pálido, hablaba entrecortado y sus párpados parecían cerrarse, es así como decidió culminar la trepada en una camioneta que tuvo a bien llevárselo hasta Ticlio. Yo por mi parte decidí continuar pedaleando ya que sólo me faltaban 6km para coronar la cima del Anticona.
Mientras que Arturo se fue alejando yo retomé mi viaje en solitario, me entregué a la contemplación de las montañas y fui rodando lentamente entre el silencio y el abrupto sonido de un carro que me ponía al margen de la pista. Veinte minutos más tarde el cansancio me obliga a parar y siento que el calor generado por mis piernas ya casi no neutraliza el intenso frío de la puna, así que enseguida me puse en marcha otra vez.
Con el aliento entrecortado y el ánimo casi resuelto fui imprimiéndole fuerza a mi pedal, cada metro que avanzaba significaba una proeza para mí. Todo discurrió en completa calma hasta que el ambiente enrareció y menudas gotas de agua empezaron a caer.
Al principio la llovizna significó para mí un aderezo más de mi inédita aventura; un viaje bajo la lluvia, sobre dos ruedas, en medio de la puna y en solitario, era algo tan inusual que no podía maldecir. Sin embargo el fenómeno atmosférico empezó a arreciar y consideré que tenía que estar más alerta. Unos minutos más tarde el espectáculo de la naturaleza sería sólo para mí, el cielo se puso negro y empezó a llover a cántaros y unos finos cuerpos de nieve empezaron a caer, en ese momento me detuve, me abrigué aún más y empecé a registrar el momento con mi cámara pues era algo que no debía dejar pasar. Las gentes que viajaban en sus carros me observaban extrañados de verme parado allí solo, en medio de una tormenta, en medio de la puna, a 2km de Ticlio, con una bicicleta, filmando y tomando fotografías, “qué tipo para tan anormal”, seguramente habrán dicho. No faltó alguno que se ofreció a llevarme, pero yo respetuosamente le dije que no.

A la 1pm, luego de casi dos horas de pedaleo, recién pude atisbar el letrero verde que dice “Abra de Anticona”, altitud 4818msnm, al lado izquierdo de la carretera pude divisar a Julio, en el frontis del restaurante Yuli, registrando mi llegada a Ticlio con su cámara; al otro lado de la vía un niño que vende habas y maní tostados me sale al encuentro y me saluda con algarabía, lleva la cabeza cubierta por un gorro de lana y el cuello rodeado por una chalina rojo escarlata, sus mejillas están curtidas por el frío del Ande y su castellano dialectizado refleja que ha vivido allí durante toda su vida, ahora está un poco más grande y más fuerte, la primera vez que lo vi en el 2006, cuando bajé Ticlio por primera vez, era tan sólo un párvulo que apoyaba a su madre en la economía del hogar, ahora es todo un adolescente, con derecho a ser reconocido como el anfitrión de Ticlio, que corre con entusiasmo detrás de mi bicicleta mientras yo me empeño en cruzar el arco cuyo umbral posee la línea imaginaria que separa los departamentos de Lima y Junín. Al terminar de cruzar dicho arco claramente percibo que la carretera se inclina cuesta abajo, esto es señal de que ya he pasado Ticlio, lugar considerado (hasta el año 2007) como el cruce ferroviario más alto del mundo.

A la 1.15pm me reuní con todos en el restaurante Yuli, donde ingerimos algunos alimentos para entrar en calor, pues el frío, la lluvia y la nieve no cesaban aún. Arturo aún no mejoraba del todo, se le notaba frágil y descompuesto, todos los demás habíamos resistido bien la altura.

Ahora había que prepararse para hacer el descenso Ticlio-Lima, la cosa no sería nada fácil, las circunstancias eran completamente adversas. Cada uno usó sus mejores prendas para cubrir su cuerpo, habíamos ido preparados para hacer frente a semejante eventualidad. En pocos minutos todos quedamos transformados con los atuendos que habíamos llevado a tal punto que parecíamos chalanes con caballos de paso a punto de bailar Marinera bajo la lluvia serrana. A pesar de que el tiempo apremiaba pudimos tomarnos la foto de rigor bajo ese letrero que dice: Ticlio, lugar turístico, 4818msnm, mientras que Arturo, a punto de colapsar, todavía lograba farfullar moribundos mensajes apurando la partida.

A la 1.40pm Armando, Julio, Edwar y Arturo iniciaron el descenso mientras que yo me quedé a apoyar a Omar en la compostura de su bicicleta. Luego de aquello, Omar y yo zarpamos de Ticlio y en pocos minutos Omar desapareció entre las montañas y yo me quedé rezagado una vez más lidiando con el aguacero que me pegaba en el rostro. La cosa era bastante seria ahora, sentía que la adversidad me avasallaba por completo, el agua corría por la pista casi a la misma velocidad que yo y se metía inmisericordemente por todas las rendijas abiertas de mi inadecuada indumentaria. El frío terminó por petrificar mis manos y mis piernas, lo cual me obligó a bajarme de la bicicleta para hacer ejercicios de flexión y extensión antes que me diera hipotermia. Claramente sentía como el agua iba inundando la superficie de mi magro cuerpo, mis pies prácticamente estaban sumergidos en agua. A penas podía ver el camino por donde iba, las condiciones extremas en la que viajaba me hacían presagiar un desenlace fatal. La temperatura posiblemente había descendido a cero grados. Era una verdadera locura lo que estaba haciendo, pero no tenía otra opción, debía llegar a Casapalca como sea para tomar un automóvil que me lleve de regreso a san Mateo y de ahí otro hasta Chosica donde estaría a salvo de la muerte.

Al encontrarme de vuelta en el desvío de Chinchan recién pude recobrar la calma, sabía que a pocos metros estaba Casapalca, donde mis amigos aguardaban mi llegada. A las 2.50pm, cuando ya me hallaba al borde del colapso, encontré a Armando, Julio y Omar, quienes ya habían contratado un colectivo para que nos sacara de Casapalca y nos llevara a San mateo. Creo que la decisión fue la más acertada, pues no quiero imaginarme como hubiera atravesado el túnel Cacray, de casi 600m, en semejantes condiciones, de cualquier forma yo ya había tomado la decisión personal de salir en carro de aquel lugar.

Ya dentro del vehículo mi cuerpo empezó a recobrar calor debido a la tembladera que se apoderó de mí súbitamente. Allí me enteré que Edwar y Arturo habían decidido seguir pedaleando hasta San Mateo, cosa que me pareció una empresa bastante descabellada por las malas condiciones del tiempo. Al llegar a San Mateo, las condiciones atmosféricas no habían mejorado, una densa neblina reposaba tímidamente sobre la plaza del primer distrito ecológico del Perú y del mundo. A las 4pm ingresamos a un restaurante donde saciamos el hambre que había sido desplazado por el frío. Treinta minutos más tarde empezamos a forrar nuestro cuerpo con papel periódico para que éste absorbiera la humedad concentrada en nuestra ropa, el algodón que llevé para cualquier eventualidad médica lo usé para forrar mis pies, pues ni las medias habían quedado a salvo del aguacero. A las 5pm Julio decidió marcharse pedaleando hasta Chosica, mientras que Armando, Omar y yo decidimos ir en bus, no obstante, al no encontrar buses con parrilla Armando y Omar se lanzaron a rodar hasta Matucana, mientras que yo decidí esperar en San Mateo a que apareciera el bendito bus, mientras tanto el frío y la lluvia se coludieron para hacerme sentir la criatura más miserable del planeta.

A las 6pm el bus que me traía de regreso se detuvo en Matucana, justo cuando Armando y Omar arribaban a dicho lugar. En el trayecto Matucana-Chosica recibimos la llamada de Arturo quien nos dijo que había llegado a salvo a su casa. Sólo después que leí su crónica en el facebook supe que Arturo había desarrollado un cuadro de hipotermia y que al llegar a Chicla decidió abordar un carro que lo llevó hasta San Mateo, en este lugar buscó a un médico, quien le aplicó una inyección para estabilizarlo, de ahí regresó en bus hasta su casa.

Alrededor de las 7pm, cerca de Chosica, alcanzamos a Julio, quien había logrado vencer la hostilidad de la lluvia pedaleando desde San Mateo.

Una vez en Chosica, mi cuerpo empezó a recuperarse del todo, la lluvia y el frío pasaron a ser significativos recuerdos de mi paso accidentado por la puna. Mis prendas se secaron prontamente y luego de una comida al paso mi buen estado de ánimo me lanzó a rodar los 50km que me separaban de mi casa. A las 7.30pm Armando, Julio, Omar y yo, emprendidos la estampida en una suerte de pikesbike a lo largo de la Carretera Central, pues no era para menos, había que divertirse un rato luego que la naturaleza había interferido en nuestros planes.


Ver más fotos aquí:

http://picasaweb.google.com/ciclotrebud/CasapallcaTiclioLima291109#

16 comentarios:

  1. * La única forma de protagonizar tu propia vida es atreviéndote a vivirla*...Sobre todo acompañado de una bicicleta, impresionante paisajes...

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  2. tan buenas las fotos, falta video,
    esta es lña salida a ticlio del anteaño pasado, en condiciones extremas tambien,

    http://keniro.blogspot.com/2009/02/resumen-de-fotos-casapalca-ticlio-lima.html

    cuando programas una chikita por las lomas de atocongo?

    saludos

    gerson

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  3. muy bueno el relato, yo este fin de semana tengo pensado ir en bus a Ticlio con mi bici y regresar en ella...espero q no haga tanto frio como el q pasaste. saludos

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  4. Hola Heyner, gracias por tu comentario, dalo por hecho que te irá bien en ticlio, en esta temporada el clima es propicio para hacer ciclismo. Para fiestas patrias estamos planificando hacer Lima-Huancayo en bicicleta. Si te animas nos avisas para coordinar.
    Saludos.
    Dúbert Díaz.
    trebud@hotmail.com

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  5. Hola:
    Felicitaciones por tan emocionante experiencia, gracias por compartirla y describir los lugares y los paisajes tal cuales, realmente es un privilegio poder apreciarlo y haberlo vivido como lo hiciste.
    No soy ciclista pero creo que me huviera gustado serlo.

    Carmen L. León

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  6. Gracias Carmen por tus palabras, me alientan a seguir adelante.
    Saludos
    Dúbert Díaz

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  7. Muy buena experiencia, a mi se me ocurrio hacer Ticlio-Lima con unos amigos y x eso empeze a buscar informacion, enero-febrero son buenos meses para hacer la aventura?
    Saludos
    Saul Mendoza

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  8. Hola Saul, gracias por tu comentario. Si piensas hacer el descenso en bicicleta de Ticlio a Lima te recomiendo que lo hagas entre mayo y octubre, ya que son los meses en los que no llueve, no graniza y hace menos frío. De enero a marzo son los meses en los que hay más lluvias.
    Saludos.
    Dúbert Díaz

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  9. Hola nuevamente, te escribo para que me des unos consejos, ya que quiero comprarme una nueva bici (a la anterior se le rompio el timon en un supuesto downhill), me gustaria una de suspension delantera asi como la q tu tienes, dispongo aprox. de un presupuesto de S/.700, asi como tambien me gusta la Monark Dakar Desert (S/.720).
    Te agradeceria si me ayudaras, gracias de antemano.
    Gracias
    Saul Mendoza

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  10. Hola Saul escríbeme a trebud@hotmail.com allí será más fácil intercambiar información como la que me solicitas.
    Saludos
    Dúbert Díaz

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  11. Wow men! Es una locura lo que ustedes han hecho, ya que no cualquiera puede pasar en bicicleta facilmente por ahi.

    Cuando este viejo, hare un recorrido similar :D

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  12. Hola saludo tu entusiasmo y espiritu de aventura y desafio, sabes que en 1937, un corredor solitario hizo la ruta Lima Huancayo Lima, busca en la Prensa, La Cronica o El Comercio de la epoca, llevaba una Libreta donde cada Puesto Policial anoto la hora de su llegada por los pueblos del camino, su nombre era Jose Camahuali Valverde, del antiguo Club Cachorros de Lima.

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    1. Ese senor fue mi padre, jose camahuali valverde, dueno de un espiritu aventurero y un inmenso amor al deporte , la naturaleza y orgulloso de sus raices. Tambien corrio junto a su unico hermano, mi tio Lucho. Gracias por recordarlo.

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    2. Ese gran senor fue mi padre, Jose Camahuali Valverde, gran aventurero, amaba el deporte , la naturaleza y sus raices . El nacio en morococha pero vivio y crecio en sincos a la derecha del valle Mantaro. gracias por recordarlo. Pelusa Camahuali.

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  13. Gracias por el comentario, buen dato. Conocimos un Club Cachorros en San Juan de Miraflores. Saludos.

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  14. hola saludos a todo el grupo de ciclistas que desafiaron a la naturaleza lo que hicieron ustedes solo lo hacen los valientes que aman el ciclismo estoy pensando hacer esa ruta en bici ticlio - lima Un abrazo - Mario Belito S.

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