martes, 5 de mayo de 2009

LIMA-CAÑETE EN BICICLETA, 01/05/09

Mientras la mayoría de limeños dormía plácidamente la “resaca de todo lo sufrido” por la celebración del día del trabajo, once “hombres del pedal” se juntaron en el km 19.5 de la Panamericana Sur para enrumbar pedales a Cañete.

Concentración: Peaje Sur 
Participaron esta vez: Antoni, César, Javier, Julio, Luis Chia, Luis Tamariz, Marco, Roberto, Roxana, Víctor y Trebud.

A pesar que ninguno de los participantes, excepto yo, había hecho la ruta antes, aquello no fue obstáculo para que el entusiasmo se mantuviera en todo el recorrido. Sólo Javier y Luis Chía decidieron quedarse en San Bartolo, los demás seguimos hasta el objetivo trazado.


Rumbo a Cañete.   
La costa peruana es sin lugar a dudas un área geográfica que ofrece vistas impresionantes al viajero, las cuales se van conjugando entre la orilla del mar y el desierto. Todo esto es lo que Antonio Brack, uno de los ecólogos más ilustres de Perú, llama Desierto del Pacífico, que se extiende desde Piura hasta Tumbes y que asciende desde la orilla del mar hasta los 1000 msnm aproximadamente.

Viajar bicicleta por esta ecorregión constituye una gran aventura, el camino se anuncia largo y agotador, pero a medida que vas avanzando vas asumiendo el reto de conquistar tu objetivo. Poco a poco te vas compenetrando con el árido paisaje y con el silencio que apenas es descompuesto por el raudo paso de un vehículo a motor, sin embargo aquello no es motivo para ninguna desazón ya que tú estás plenamente convencido de recorrer a fuerza de pedal aquella carretera que se observa fría y solitaria como una negra serpiente que se arrastra por la cercanía del mar.
Playa León Dormido.


La neblina, el escaso viento y la poca iluminación solar fueron nuestros aliados aquella vez, aquel panorama gris no hacía más que recordarnos que el verano ya se había marchado. Algunos paisajes se dibujaban  tétricos y fantasmales embargados por una densa neblina que reposaba sobre ellos como copos del algodón. La soledad y el silencio casi absoluto en cada palmo de la carretera fue la constante en este viaje, sobre todo en el tramo que va de Asia a Cerro Azul, donde 32 kilómetros se vuelven interminables para quien los recorren por primera vez en bicicleta. Llanuras extensas, pendientes, descensos y más llanuras. En lontananza parece atisbarse el final de la carretera pero cuando llegas a dicho punto recién comprendes que la carretera no tiene final. Los cicloturistas sabemos bien que cuando hacemos una ruta de largo aliento no debemos pensar en el final sino más bien en vivir intensamente cada tramo del recorrido y grabarlo para siempre en nuestra memoria, si no haces esto es posible que te generes una gran frustración al comprobar que tus apuros de llegar se van truncando al voltear una curva o al llegar a una cumbre, pues en ese instante te das cuenta que aún falta mucho por recorrer. Menos mal que esta vez ninguno de los participantes renunció al objetivo y por el contrario resistieron con estoicismo los 125 km de recorrido.
 Panamericana Sur, rumbo a Cañete.
Cerro Azul, rumbo a Cañete.
A las 4.30pm llegamos a San Luis (km 138), lugar por donde accedimos al pueblo la Quebrada (5 km de trocha hacia el Noreste), en este último punto visitamos a los familiares de Antoni, ciclista de RodandoPerú, quienes nos acogieron con hospitalidad y nos brindaron un suculento almuerzo: sopaseca, plato típico de la región.

A las 7 pm, luego que todos decidiéramos retornar a Lima, nos enrumbamos a San Vicente de Cañete para tomar el bus de regreso. La pedaleada nocturna de una hora por trocha carrozable, carretera y campos de cultivo, compensó el viaje a Lunahuaná que tuvimos que postergar para otra fecha.

El bus Soyus de regreso costó 18 soles (incluido la bicicleta), partimos a las 8.50 pm y llegamos al puente Alipio (San Juan de Miraflores) a las 10.30 pm.

“El ciclismo es una de las mejores cosas que se me ha cruzado en el camino y es una de las actividades físicas que hago con pasión, con esmero, con entusiasmo y con mucha responsabilidad. Sólo el ciclismo me ha prodigado muchas satisfacciones personales, me ha permitido descubrir mi potencial físico y cristalizar mi deseo de sentirme un animal en libertad para entrar en contacto con la naturaleza y conocer diversos parajes de la geografía del Perú.
Por medio del ciclismo he viajado a lugares impensados utilizando mi propia fuerza.

...donde otros llegaron en bus yo lo hice en bicicleta y he sentido la plena satisfacción de haber conquistado un sueño”.

Ver vídeo aquí: 




Ver más fotos aquí:
http://picasaweb.google.com/ciclotrebud/CicloturismoLimaCanetePeru1DeMayoDe2009#

ATTE

Dúbert Díaz
RodandoPerú 


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